Nixon, Frei y Pinochet

hasta hoy, hasta este amargo

mes de septiembre

del año 1973,

con Bordaberry, Garrastazú

y Banzer, hienas voraces

de nuestra historia, roedores

de las banderas conquistadas

con tanta sangre y tanto fuego,

encharcados en sus haciendas,

depredadores infernales,

sátrapas mil veces vendidos

y vendedores, azuzados

por los lobos de Wall Street,

máquinas hambrientas de dolores

manchadas en el sacrificio

de sus pueblos martirizados,

prostituidos mercaderes

del pan y del aire americano,

cenagales, verdugos, piara

de prostibularios caciques,

sin otra ley que la tortura.

y el hambre azotada del pueblo.

SALVADOR  ALLENDE

En el 34 aniversario de su muerte.

Duele, duele la cicatriz que vos dejaste

duele en la memoria hasta la sombra

duele el día señalado de septiembre

hasta perder la soga en el abismo

duele no haber pensado en el mar

que va y viene con su manto sorpresivo

duele el oleaje peninsular de la advertencia

con sus maromas de viento íntimo y cuerdo

duele el recuerdo de no haber podido todo

mientras aguantó tu cuerpo persuasivo

duele el vacío del aliento místico perdido

la pura democracia débil en volumen

duele el beso del adiós en la frente afiebrada

hasta dejar la celeste aureola que no huye.

Considerando en primavera la constancia

sin pensarlo llovieron fuegos en Santiago

momentos graves de la vida, cantar de salvamentos

a la eternidad pasó Salvador Allende en sus verdades

muriendo de cuerpo no de tiempo.

Enfrente a La Moneda estuvieron los tanques

Rousseau levantó el dedo acusador

pero todos miraron al costado.

Tanto pienso en la dulzura triunfal y sonriendo

tanto, tanto y hoy nada, amada masa afectada

tanto, tanto, árboles arrastrados por la corriente

con mineros navegando sorprendidos, anunciados

socavando adentro, picando tierra roja herrumbre

levantando palos rotos y mercadería errante.

Considerando en primavera la constancia

morir de pie en la inmortal jornada

señalado estaba desde cuando tú naciste.