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En España, Italia y otros países europeos no se han cumplido con las expectativas. La ninguna información por parte del Tribunal Supremo Electoral del Ecuador y de otros organismos responsables del evento, además del escaso interés de los residentes en Europa han desembocado en un fracaso electoral debido al insignificante número de ecuatorianos, menos del 25 %, que se han acercado a los recintos electorales a emitir su voto.
Casi todos los representantes de las mesas electorales coincidían en lo mismo: no se han tomado las medidas suficientes para que los ecuatorianos residentes en España, aptos para el voto, se informasen de los comicios y del por qué de las votaciones. Un desencanto similar podía verse en el rostro de otros muchos votantes que, antes de ejercer su derecho, preguntaban cómo tenían que hacerlo y dónde exactamente.
Además de la falta de información, los miembros de las mesas han criticado que desde los consulados se haya advertido “que el voto no es obligatorio para los ecuatorianos que no residen en Ecuador”, lo que han incentivado que flaquee aun más el número de votantes.
En el caso de España concentra el 90% de los votos en el exterior, las elecciones a la Asamblea Constituyente han dejado mucho que desear. No sólo en Madrid se han instalado urnas, también Barcelona, Murcia y Valencia contaban con recintos electorales, pero todos han corrido la misma suerte.
Los 92.315 ecuatorianos registrados en España y los que viven en otros países de Europa y América, serán los encargados de elegir, entre más de 3.000 candidatos, a los 6 miembros de la futura Asamblea Constituyente que representarán a los emigrantes: dos por Europa, dos por EEUU y Canadá y otros dos por Latinoamérica.
Desconfianza total, en el proceso
La desconfianza en el proceso organizado en especial en España también estuvo presente en la jornada de ayer, inclusive se hablo insistentemente de un posible fraude lectoral. Ya los observadores de la Unión Europea y de la Organización de Estado Americanos hacían eco de sus preocupaciones por el desarrollo de las elecciones semanas atrás. Esta falta de confianza es totalmente lógica si se atiende al tamaño de las papeletas y al excesivo número de candidatos, exactamente 3.229, además de la escasa información sobre las formas de votación, lo que ha complicado el escrutinio. Y así lo han reconocido los votantes, quienes coincidían en afirmar que “cumplir con su derecho al voto ha sido francamente difícil”. A estas inquietudes cabría añadir la validez técnica de la encuesta a boca de urna -’exit poll’-, que, como la experiencia conforma, cuenta con un alto margen de error.
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