Mientras la Asamblea Constituyente “de plenos poderes” hace gala de un patrioterismo al mejor estilo del cesado congreso nacional, la maquinaria privatizadora del gobierno de Rafael Correa Delgado, anuncia lo que parece ser el inicio de la privatización de la primera empresa del país, como es, Petroecuador.

Contrario a las ofertas de campaña, el presidente Correa –discípulo de la Escuela Monetarista de Chicago- empieza su majestad a desfigurar la cándida sonrisa, expresando en su rostro el “Yo privatizador” que lo desnuda como un seudo nacionalista, izquierdista demagogo y fiel cumplidor de las consignas que emanan desde el Banco Interamericano de Desarrollo BID, para preparar el terreno al proyecto de la (Iniciativa de Integración Regional de Sudamérica) IIRSA. Plan que contempla la entrega gradual de la riqueza amazónica de nuestro país, a la voracidad de las transnacionales. Sino cómo se explica que el presidente se haya  adelantado en anunciar que concesionará –solo para fines comerciales- el aeropuerto y puerto marítimo de Manta al imperio chino, y contentar a un pueblo ingenuamente nacionalista, con la decisión de no renovar el Acuerdo de la Base de Manta en 2009, y la esperada salida de los marines de suelo patrio.

Lo preocupante es que dentro del Proyecto auspiciado por el BID, el Eje Manta – Manaos forma parte de la política entreguista del regimen, por ello Manta es un punto geoestratégico para China y Brasil, y desde luego, Correa debe estar alineado al plan de las multinacionales.

Es público y notorio que no encaja en el proyecto de la revolución ciudadana el anuncio del mandatario guayaquileño de entregar a empresas estatales, llámese Pentamina de Indonesia, Sinopec de China, Petroindia, etc, los principales campos petroleros de Petroproducció n, como es el caso de Shushufindi. Lo propio ha sucedido con el campo Sacha, que a pretexto de integración latinoamericana con el presidente Higo Chávez, se lo pretende concesionar a la Sociedad Anónima semi estatal PDVSA.

Y esto no termina ahí, el ministro socialdemócrata Galo Chiriboga, al igual que en el pasado, ha dado pasos firmes para licitar de manera irresponsable los campos marginales Frontera, Tapi, Tetete, Pucuna, entre otros, a empresas contratistas como DYGOIL y una empresa venezolana, comprometiendo cerca de 50 millones de barriles de reservas disponibles.
Contrario a las ofertas de campaña, el presidente Correa –discípulo de la Escuela Monetarista de Chicago- empieza su majestad a desfigurar la cándida sonrisa, expresando en su rostro el “Yo privatizador” que lo desnuda como un seudo nacionalista, izquierdista demagogo y fiel cumplidor de las consignas que emanan desde el Banco Interamericano de Desarrollo BID, para preparar el terreno al proyecto de la (Iniciativa de Integración Regional de Sudamérica) IIRSA. Plan que contempla la entrega gradual de la riqueza amazónica de nuestro país, a la voracidad de las transnacionales. Sino cómo se explica que el presidente se haya  adelantado en anunciar que concesionará –solo para fines comerciales- el aeropuerto y puerto marítimo de Manta al imperio chino, y contentar a un pueblo ingenuamente nacionalista, con la decisión de no renovar el Acuerdo de la Base de Manta en 2009, y la esperada salida de los marines de suelo patrio.

Lo preocupante es que dentro del Proyecto auspiciado por el BID, el Eje Manta – Manaos forma parte de la política entreguista del regimen, por ello Manta es un punto geoestratégico para China y Brasil, y desde luego, Correa debe estar alineado al plan de las multinacionales.

Es público y notorio que no encaja en el proyecto de la revolución ciudadana el anuncio del mandatario guayaquileño de entregar a empresas estatales, llámese Pentamina de Indonesia, Sinopec de China, Petroindia, etc, los principales campos petroleros de Petroproducció n, como es el caso de Shushufindi. Lo propio ha sucedido con el campo Sacha, que a pretexto de integración latinoamericana con el presidente Higo Chávez, se lo pretende concesionar a la Sociedad Anónima semi estatal PDVSA.

Y esto no termina ahí, el ministro socialdemócrata Galo Chiriboga, al igual que en el pasado, ha dado pasos firmes para licitar de manera irresponsable los campos marginales Frontera, Tapi, Tetete, Pucuna, entre otros, a empresas contratistas como DYGOIL y una empresa venezolana, comprometiendo cerca de 50 millones de barriles de reservas disponibles.

El lobo está empezando a sacar las garras”, si amigo lector, el descalabro del sector petrolero estatal se avecina y con él, la quiebra de Petroproducció n, principal filial de Petroecuador. El presidente “socialista” resultó ser peor que todos los neoliberales derechosos del pasado. La entrega de estos campos en plena producción -con un potencial que duplica al Bloque 15- no solo que traiciona la confianza puesta en el discurso de campaña de Correa, sino que afecta la soberanía del pueblo, sobre el manejo y control de los recursos naturales.
El lobo está empezando a sacar las garras”, si amigo lector, el descalabro del sector petrolero estatal se avecina y con él, la quiebra de Petroproducció n, principal filial de Petroecuador. El presidente “socialista” resultó ser peor que todos los neoliberales derechosos del pasado. La entrega de estos campos en plena producción -con un potencial que duplica al Bloque 15- no solo que traiciona la confianza puesta en el discurso de campaña de Correa, sino que afecta la soberanía del pueblo, sobre el manejo y control de los recursos naturales.

Siempre hemos sostenido que toda alianza operativa con cualquier empresa estatal, venga de donde venga, jamás debe comprometer la participación de la producción de petróleo, pues allí radica el beneficio económico y la rentabilidad del negocio; en el caso que nos ocupa, el usufructo del negocio debe servir únicamente la satisfacer las necesidades del pueblo; tiene que prevalecer el interés público de los ecuatorianos pobres de la patria, sobre cualquier apetito o ambición privada. Si tiene que firmarse cualquier alianza con PDVSA, que se lo haga, pero para el intercambio tecnológico, pasantías de los técnicos, préstamo o alquiler de equipos petroleros en condiciones favorables. Solo así se puede entender la ayuda solidaria de Venezuela, a un país hermano de menor desarrollo relativo, como es el Ecuador.

A Petroecuador –con una producción limitada de 175.000 barriles- si le afecta que se entregue a empresas estatales, cerca de 80 mil barriles, que representa la producción de Sacha y Shushufindi juntos. Los ecuatorianos llevamos casi 40 años a cargo de estos campos y, sin embargo, sigue la política del saqueo –so pretexto del bobo aperturismo sedo socialista. Insisto, hasta cuándo se niega la capacidad profesional de los trabajadores estatales, por qué se quiere desmantelar Petroecuador, so pretexto de que no tiene eficiencia, si está demostrado hasta la saciedad los bajos costos operacionales VS. las privadas; y, si ha bajado la producción ha sido por la falta de apoyo de los gobiernos pasados, a consecuencia de ‘una política del reparto’ de campos petroleros a las transnacionales.

En otro ámbito, el socialcristiano ex Presidente de Petroecuador, Carlos Pareja, acaba de sentar las bases para la licitación internacional del Proyecto ITT, en 2008, a pesar del clamor ciudadano de dejar el crudo, que se halla en el Parque Nacional Yasuní, en tierra, para no afectar a las étnias centenarias que lo habitan, e impedir un desastre ecológico de repercusiones mundiales.

Todos los ecuatorianos que amamos este país quisiéramos contagiarnos de ese aire triunfalista de los asambleístas del oficialismo, pero este espacio mira con otro lente la realidad del país. Mientras la asamblea diluirá su tiempo y gastará la plata del pueblo –53 dólares el minuto- que cuesta la transmisión de la señal por televisión, el gobierno ya afina la privatización del Bloque 15. Figúrese Ud., las declaraciones del ex ID, Wilson Pastor, hoy principal de la Unidad que administra dicho bloque, al referirse a la decisión del regimen de aplicar la figura de Sociedad Anónima –que no es otra cosa que legalizar la concesión a capitales privados- del segundo activo más importante con el que cuenta Petroecuador. Otra decepción para los ecuatorianos.

Finalmente, el paro de las comunidades de Dayuma, Inés Arango y Taracoa, en la provincia de Orellana, nos motiva a solidarizarnos con los niños, madres y ancianos que habitan ese olvidado sector de la patria. Hay que estar allí para entender la indignación contenida, y justificar las medidas de hecho tomadas por la población ante el eterno abandono a que han sido sometidos. Mientras en el campamento de las petroleras se vive a cuerpo de rey, con agua potable, luz eléctrica, casinos confortables, aire acondicionado, vehículos a la puerta, comedores con dos y tres menús diarios, etc, la realidad de las comunidades es otra.

Tuve la suerte de estar allí, en la escuelita del sector los niños reciben clases en piso de tierra, las paredes de las aulas son de tabla rústica y los techos de zinc oxidado; la luz es racionada por horas, no hay ni conocen lo que es el Internet; en la zona no hay agua potable ni tampoco hospitales. Los niños del lugar, cada mañana deben caminar por las vías polvorientas, una o dos horas hasta llegar a su destino, quizás sin desayuno, llegan exangües a sus casas, por la falta de transporte público y el sol incandescente de medio día. En aquella ocasión- como hoy- me pregunto: De que sirve la producción petrolera si a los humildes de ese rincón del país se les niega la atención elemental a que tiene derecho cualquier ser humano.
Siempre hemos sostenido que toda alianza operativa con cualquier empresa estatal, venga de donde venga, jamás debe comprometer la participación de la producción de petróleo, pues allí radica el beneficio económico y la rentabilidad del negocio; en el caso que nos ocupa, el usufructo del negocio debe servir únicamente la satisfacer las necesidades del pueblo; tiene que prevalecer el interés público de los ecuatorianos pobres de la patria, sobre cualquier apetito o ambición privada. Si tiene que firmarse cualquier alianza con PDVSA, que se lo haga, pero para el intercambio tecnológico, pasantías de los técnicos, préstamo o alquiler de equipos petroleros en condiciones favorables. Solo así se puede entender la ayuda solidaria de Venezuela, a un país hermano de menor desarrollo relativo, como es el Ecuador.

A Petroecuador –con una producción limitada de 175.000 barriles- si le afecta que se entregue a empresas estatales, cerca de 80 mil barriles, que representa la producción de Sacha y Shushufindi juntos. Los ecuatorianos llevamos casi 40 años a cargo de estos campos y, sin embargo, sigue la política del saqueo –so pretexto del bobo aperturismo sedo socialista. Insisto, hasta cuándo se niega la capacidad profesional de los trabajadores estatales, por qué se quiere desmantelar Petroecuador, so pretexto de que no tiene eficiencia, si está demostrado hasta la saciedad los bajos costos operacionales VS. las privadas; y, si ha bajado la producción ha sido por la falta de apoyo de los gobiernos pasados, a consecuencia de ‘una política del reparto’ de campos petroleros a las transnacionales.

En otro ámbito, el socialcristiano ex Presidente de Petroecuador, Carlos Pareja, acaba de sentar las bases para la licitación internacional del Proyecto ITT, en 2008, a pesar del clamor ciudadano de dejar el crudo, que se halla en el Parque Nacional Yasuní, en tierra, para no afectar a las étnias centenarias que lo habitan, e impedir un desastre ecológico de repercusiones mundiales.

Todos los ecuatorianos que amamos este país quisiéramos contagiarnos de ese aire triunfalista de los asambleístas del oficialismo, pero este espacio mira con otro lente la realidad del país. Mientras la asamblea diluirá su tiempo y gastará la plata del pueblo –53 dólares el minuto- que cuesta la transmisión de la señal por televisión, el gobierno ya afina la privatización del Bloque 15. Figúrese Ud., las declaraciones del ex ID, Wilson Pastor, hoy principal de la Unidad que administra dicho bloque, al referirse a la decisión del regimen de aplicar la figura de Sociedad Anónima –que no es otra cosa que legalizar la concesión a capitales privados- del segundo activo más importante con el que cuenta Petroecuador. Otra decepción para los ecuatorianos.

Finalmente, el paro de las comunidades de Dayuma, Inés Arango y Taracoa, en la provincia de Orellana, nos motiva a solidarizarnos con los niños, madres y ancianos que habitan ese olvidado sector de la patria. Hay que estar allí para entender la indignación contenida, y justificar las medidas de hecho tomadas por la población ante el eterno abandono a que han sido sometidos. Mientras en el campamento de las petroleras se vive a cuerpo de rey, con agua potable, luz eléctrica, casinos confortables, aire acondicionado, vehículos a la puerta, comedores con dos y tres menús diarios, etc, la realidad de las comunidades es otra.

Tuve la suerte de estar allí, en la escuelita del sector los niños reciben clases en piso de tierra, las paredes de las aulas son de tabla rústica y los techos de zinc oxidado; la luz es racionada por horas, no hay ni conocen lo que es el Internet; en la zona no hay agua potable ni tampoco hospitales. Los niños del lugar, cada mañana deben caminar por las vías polvorientas, una o dos horas hasta llegar a su destino, quizás sin desayuno, llegan exangües a sus casas, por la falta de transporte público y el sol incandescente de medio día. En aquella ocasión- como hoy- me pregunto: De que sirve la producción petrolera si a los humildes de ese rincón del país se les niega la atención elemental a que tiene derecho cualquier ser humano.

Será que al presidente de la república le conmueve esta tragedia, quién sabe. Lo cierto es que los paros en el sector no son de ahora, tienen vieja data. A los pueblos les asiste el derecho a vivir en condiciones de dignidad, se les ofreció vías pavimentadas y no se ha cumplido; se les ha ofrecido agua potable, luz eléctrica, empleo, escuelas y colegios dignos, poco es lo que se ha conseguido. Al respecto, cabe también endilgar a las autoridades de Orellana, parte de la responsabilidad, pues millonarios recursos reciben cada año –qué hacen con la plata del ECORAE y de la Ley 10 y 40-, pues está claro que no han cumplido como se esperaba, siendo su obligación atender a este importante sector del país.
Será que al presidente de la república le conmueve esta tragedia, quién sabe. Lo cierto es que los paros en el sector no son de ahora, tienen vieja data. A los pueblos les asiste el derecho a vivir en condiciones de dignidad, se les ofreció vías pavimentadas y no se ha cumplido; se les ha ofrecido agua potable, luz eléctrica, empleo, escuelas y colegios dignos, poco es lo que se ha conseguido. Al respecto, cabe también endilgar a las autoridades de Orellana, parte de la responsabilidad, pues millonarios recursos reciben cada año –qué hacen con la plata del ECORAE y de la Ley 10 y 40-, pues está claro que no han cumplido como se esperaba, siendo su obligación atender a este importante sector del país.

Encauzados en el tema, para alguien que dice ser solidario, que se llena la boca con el discurso de que “ La Patria ya es de todos”, parece no asimilar que para un verdadero socialista –encaramado en el gobierno- lo prioritario es, EL SER HUMANO. Si las máquinas empiezan a fallar, si la producción en las estaciones baja, si un motor o un generador se apaga, estos problemas técnicos y logísticos se los resuelve rutinariamente en el campo. Pero, la salud de los pueblos amazónicos afectados por la contaminación del agua, si es un problema irreversible, que afecta a la vida; la ignorancia y analfabetismo que domina la zona, es un mal irreparable que detiene el desarrollo; la falta de empleo y la consecuente tala del bosque primario, es un daño permanente a la naturaleza. A los tecnócratas de las empresas petroleras les obsesiona subir y subir la producción, allá los pueblos que colindan las instalaciones; total, lo que prima es cuántos dólares ingresan al fisco, para seguir votando la plata en una  asamblea que creará una nueva constitución –como en el pasado- lista para ser violada  por los mismos de siempre.
Encauzados en el tema, para alguien que dice ser solidario, que se llena la boca con el discurso de que “ La Patria ya es de todos”, parece no asimilar que para un verdadero socialista –encaramado en el gobierno- lo prioritario es, EL SER HUMANO. Si las máquinas empiezan a fallar, si la producción en las estaciones baja, si un motor o un generador se apaga, estos problemas técnicos y logísticos se los resuelve rutinariamente en el campo. Pero, la salud de los pueblos amazónicos afectados por la contaminación del agua, si es un problema irreversible, que afecta a la vida; la ignorancia y analfabetismo que domina la zona, es un mal irreparable que detiene el desarrollo; la falta de empleo y la consecuente tala del bosque primario, es un daño permanente a la naturaleza. A los tecnócratas de las empresas petroleras les obsesiona subir y subir la producción, allá los pueblos que colindan las instalaciones; total, lo que prima es cuántos dólares ingresan al fisco, para seguir votando la plata en una  asamblea que creará una nueva constitución –como en el pasado- lista para ser violada  por los mismos de siempre.

Ahora se pretende criminalizar la protesta de los pueblos amazónicos, así como se ha ignorado la lucha de las comunidades que rechazan la presencia de las mineras. Al mejor estilo de Febres Cordero o Gutiérrez, el gobierno ha ordenado enjuiciar por sabotaje y terrorismo a los pobladores que protagonizaron la medida de hecho, en las estaciones y pozos de Cononaco y Auca. ¡Cuán equivocados están si creen que de esta manera se resuelve el problema! El hambre y la necesidad no se aplacan con más represión. Y no es de extrañarse que el Ejército – bajo el subterfugio de proteger las instalaciones estratégicas- como parte de la seguridad nacional, envilezca su accionar, abusando de las armas, atacando cobardemente a mujeres y niños indefensos; ellos son los vapulean al pueblo, que irónicamente –según palabras de Correa- sigue siendo el soberano.
Ahora se pretende criminalizar la protesta de los pueblos amazónicos, así como se ha ignorado la lucha de las comunidades que rechazan la presencia de las mineras. Al mejor estilo de Febres Cordero o Gutiérrez, el gobierno ha ordenado enjuiciar por sabotaje y terrorismo a los pobladores que protagonizaron la medida de hecho, en las estaciones y pozos de Cononaco y Auca. ¡Cuán equivocados están si creen que de esta manera se resuelve el problema! El hambre y la necesidad no se aplacan con más represión. Y no es de extrañarse que el Ejército – bajo el subterfugio de proteger las instalaciones estratégicas- como parte de la seguridad nacional, envilezca su accionar, abusando de las armas, atacando cobardemente a mujeres y niños indefensos; ellos son los vapulean al pueblo, que irónicamente –según palabras de Correa- sigue siendo el soberano.

PRENSA ALTERNATIVA